martes, 8 de julio de 2014

«Fuera de aquí. Conversaciones con André Gabastou», de Enrique Vila-Matas


Este libro es la excusa perfecta para hablar de Vila-Matas como un todo y no ya enfocado a uno u otro libro. Parece que hace tiempo que perdí el miedo —creo que sólo en un principio muy temprano lo tuve— a decir que Vila-Matas marcó un cambio en mi paradigma de lector. Primero fue su destreza narrativa, después vino todo lo demás, todo junto y sin mucha compasión. De pronto abrí los ojos y me topé con una enorme concepción literaria que yo no conocía y que superaba por entero mi horizonte intuido. Una puesta en marcha que me hizo reparar en muchas cosas hasta entonces obviadas o no reconocidas, una concepción a la que me costaba acercarme y que aún hoy, de tanto en tanto, me sigue costando, pero que me llamaba poderosamente y cuyos temas, me dije, eran fundamentales. Seguramente esté ahí uno de los motivos por los que sigo con tanto interés su estela y por los que leo con atención casi enfermiza su obra y todo lo que de él o sobre él encuentro. Cuando la maquinaria se pone en marcha, parece que no hay quien la pare. De él he tomado una forma de ordenamiento literario, relaciones intertextuales —cómo no—, incontables referencias, estructuras, e incluso, aunque pueda parecer extraño, un algo de análisis literario.
Fuera de aquí es un repaso más o menos profundo y claro a su obra mediante conversaciones con André Gabastou, su traductor al francés. Es una ocasión para acercarse a un Vila-Matas que con mucha probabilidad viene a desbrozar la especie de nebulosa que a veces se tiende sobre sus libros y a abrir camino de forma sencilla a quienes pretenden acercarse a él. Me parece que muestra una cara bastante completa y coherente, indagando en su forma y en su fondo, en el porqué de lo que hace. En qué es todo esto que nos rodea y que parece que es o quiere llamarse literatura, que se cultiva en un panorama más o menos desolador y que busca echar raíces casi donde sea. Es fascinante la extensión de esa idea de no pertenecer como tal a ningún lugar y a todos a la vez, como es fascinante que Vila-Matas también escriba —incluso sin el también— historias de carne y hueso además de las puramente literarias —si pueden llamarse así—, historias que uno puede palpar y puede sentir como suyas, que corren como una brisa fresca.
A modo de inventario va pasando la mirada por lo escrito hasta ahora y por cuestiones adyacentes a cada libro, donde uno va adentrándose en eso que decía antes de Vila-Matas como un todo, como un enorme relojero que jugara con varias piezas y múltiples agujas. Todas, de alguna forma, conectadas entre sí o, al menos, con una línea común. Rompiendo fronteras, ampliando los límites de la novela y ensanchando el panorama literario actual (diría que incluso mirando atrás y proyectando una visión renovada y con mucho que ofrecer).
Algunos de los textos y de las observaciones que hay en el libro pueden verse también en su página web (creo que pocos escritores tienen una web tan bien trabajada).
Asomarse al vacío es un poco menos doloroso si te muestran el camino con una lucidez tan emocionante.

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