jueves, 12 de diciembre de 2013

«Hijo de Satanás», de Charles Bukowski

                                      «Hijo de Satanás», de Charles Bukowski




Unos relatos ácidos y de estructura genial conforma esta colección. Bukowski no sobresale por su de sobra conocidas maneras soeces, quedarse ahí es ver sólo una pequeña parte del todo. Destaca la forma de tratar la propia escritura, describiendo a golpes secos y precisos; dirigiendo cada relato hacia un giro que en más de una ocasión hace que el relato deje de ser una cosa y sea completamente otra, desnudando entuertos y problemas o sumergiéndose en ellos totalmente, sin mucho cargo de conciencia. Haciendo fácil y sencillo lo difícil con una fuerza notable, embelleciendo la narración con asuntos a menudo dramáticos o sarcásticos. Así que logra captar la atención y hacer que atendamos al discurrir narrativo perdiéndonos entre alcohol y bares y peleas y sexo y locuras ciegas y miseria. Con este viejo maldito uno desciende hasta sus propios infiernos (o casi) y regresa, pero ya sin ser el de antes. Ahora habiendo visto que también hay inmundicia en lo que parece limpio, o, casi mejor, que sólo hay inmundicia. Que el héroe es casi más antihéroe —y tenemos un boxeador al que recomiendan tirarse o un par de escritores acabados o unos niños poco inocentes o un marido ejemplar que no es tan ejemplar—. Que, aunque la realidad sea cruda y la apariencia una patraña infernal, aún queda ironía y talento para salvarnos de esa rutina.

Al final resulta que el mismo Bukowski es un héroe, aunque sea un héroe maltrecho.

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